Apr
03
2013
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Si buscas resultados diferentes

“Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo“. La frase atribuida a Albert Einstein ejemplifica a mi modo de ver lo que está pasando en la política venezolana. La oposición, una y otra vez, se estrella con la misma pared, reeditando campaña tras campaña lo que ha venido haciendo en los últimos años. No en balde dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

Vistas las cosas, creo que se darán resultados similares a los obtenidos en las últimas dos elecciones: una derrota significativa, con un poquito de avance quizás, pero que no repercute en el conjunto. Para desgracia de la oposición las encuestas volverán a tener razón, como la tuvieron en las elecciones presidenciales de octubre y en las regionales de diciembre.

Los políticos han buscado una salida decente para emparapetar esa derrota y no quedar tan en entredicho: echarle la culpa a la abstención. Se le hace ver a la ciudadanía que los opositores son mayoría y que si votaran todos no habría forma ni manera de que el chavismo ganara. Así maquillan cualquier resultado adverso y la culpa no la tienen ellos sino los demás. Que la abstención afecte el resultado electoral es una verdad a medias, y además es algo que toca a ambas partes en carrera, no a una sola.

Yo, la verdad, tampoco me creo que la oposición sea mayoría y que si todos votaran la victoria sería aplastante. Creo que hay bastante chavismo porque hay mucho pobre. Ahí está el meollo del asunto. Y ese pueblo pobre se siente atendido aunque sea mínimamente, por lo menos lo sintió con Chávez. Antes nadie les paraba. Ahora ven que la cosa es un poco distinta. Y resulta que la oposición apenas si los considera. Por eso digo que siguen repitiendo los mismos esquemas, y mientras lo hagan no veo que se logren muchos avances. Claro, los políticos garantizan su supervivencia en el sistema y los partidos políticos van manteniéndose en el tiempo, antes unos y ahora otros.

No entro a analizar de ninguna manera si Nicolás Maduro es un buen o mal candidato o si Henrique Capriles es la opción más adecuada de cara al futuro del país. Eso es harina de otro costal y accidental en esta oportunidad. Maduro representa la continuidad del chavismo y Capriles es opositor, por lo que a mi modo de ver las cartas están echadas y eso solo cambiará si hay una gran hecatombe de aquí al 14 de abril (cosa que dudo). Ya Maduro tendrá que demostrar si tiene o no el guáramo para demostrarle a su gente que es un digno sucesor de Chávez o si tendrá que enfrentar a los demonios rojos en poquito tiempo porque no logra dar pie con bola.

Jan
29
2013
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Cuestión de imagen

Tener buena imagen política ayuda a lograr los objetivos. La gente tiene una forma de percibir las cosas y eso puede o no determinar decisiones. El presidente Hugo Chávez construyó por años una imagen de líder mesiánico y hoy en día vemos como la mayoría de la población se desvive por él. Le permiten casi que lo que sea. Hay una conexión indiscutible. Los medios de comunicación del Estado, además, trabajan arduamente para que no se borre. Basta quedarse un rato mirando VTV para ver cómo mensaje a mensaje se sigue solidificando esa idea. No hay descanso.

La incorporación del vicepresidente Nicolás Maduro a este imaginario es importante para entender la jugada que se está dando. Ya Maduro forma parte del quehacer diario de los venezolanos, con menos fuerza que Chávez, desde luego, pero su estatus crece cada día. Su imagen es más tranquila, de hablar pausado, con discursos cortos, sus peleas son medidas. No hay competencia con el líder, pero no hay duda que es quien lleva los pantalones en la casa. Al menos eso es lo que nos quieren hacer ver. Eso es lo que quieren proyectar y lo están logrando. Los chavistas lo toleran bien. Incluso a los opositores Maduro no les da piquiña, como sí Diosdado Cabello o incluso Elías Jaua. Cuestión de asesoría y de aprender cómo moverse. Los chavistas han aprendido mucho en eso.

Una imagen positiva complementa la labor política y social. Ayuda también si se presentan dudas. Por ejemplo, en las recientes elecciones a gobernador de Zulia, la imagen posicionada por Francisco Arias Cárdenas fue determinante, entre otras cosas que no entraré a evaluar,  para que derrotara a Pablo Pérez. Muchos lo percibían (y aún lo hacen) como una buena persona, capaz de dialogar, poco conflictivo, y eso le ayudó a captar el voto de opositores descontentos. Su trabajo de base también lo catapultó. Arias tiene en su haber gestión de Gobierno y llevaba años metido en zonas desatendidas, casi que bajo la mirada de burla de algunos políticos. Pablo Pérez, por otra parte, no pudo posicionar una imagen que consolidara su gestión, más bien vista como una extensión de lo que hizo Manuel Rosales en la región, pero sin sello personal, sin proyectos concretos que pudiera endosarse. El desgaste de las campañas (estuvo en las primarias, a mi juicio una decisión apresurada, y luego fue el jefe político de Henrique Capriles en el Zulia, donde perdió) también fue definitivo para terminar de dar al traste con la imagen juvenil y fresca que quería mostrar.

Les digo, la imagen ayuda, no es todo ni es definitiva, pero desde luego que permite posicionarse de una determinada manera en el imaginario de las personas. Puede que se trabaje mucho, casi que las 24 horas en la calle, pero si la ciudadanía percibe al político de una forma específica es ese aspecto el primero que habrá de desmontar. Si eso no se hace, se trabaja en vano.

Con las elecciones para alcaldes los ejemplos abundan. Veamos Maracaibo, de donde soy. Del lado opositor están Eveling Trejo de Rosales, alcalde en funciones y designada por la MUD para repetir en sus aspiraciones, y Juan Pablo Guanipa, concejal de Primero Justicia, consuetudinario aspirante a ser candidato a la alcaldía, y quien anda encampañado con su fundación Maracaibo Posible. Eveling Trejo tiene un alto nivel de rechazo en la clase media y alta, quienes ven que no puede con los problemas de Maracaibo, especialmente la basura. Si uno da un paneo por las acciones de la alcaldesa se da cuenta que hay obras y trabajo. En el último año las muestras abundan. Falla la imagen, la forma. No se desmonta la matriz de que no es la gerente adecuada y, al contrario, hay sectores opositores que juegan a profundizarla. En los barrios es otra la percepción porque hay visitas continuas y la han visto en otras funciones. El problema básico es de comunicación, cómo se vende su imagen.

Juan Pablo Guanipa es el otro aspirante. Al no tener gestión le es fácil correr porque no hay nada negativo que reclamarle. Utilizar una fundación, ya recurrente porque lo ha hecho en anteriores oportunidades, también le facilita las cosas para llegar más efectivamente a la población. Lo mismo ha hecho con su programa de televisión. Además, Guanipa carga la cruz de haber sido ninguneado en varias oportunidades, lo que hace que la gente común diga que hay que darle una oportunidad y que ya está bueno de los Rosales. El caso es que Juan Pablo Guanipa ha posicionado bien su imagen, que le permite competir en estos momentos dejando básicamente que sean otros los que opinen por él. Pero cuidado la imagen de pobrecito es un arma de doble filo, ya que a algunos les parece que no tiene el suficiente guáramo para ejercer como alcalde de Maracaibo.

Del lado chavista la cosa está medio complicada porque, salvo Henry Ramírez, pareciera que ninguno tiene la imagen como para lanzarse a algo más que concejal de la ciudad. Rafael Colmenárez, quien parece contar con la venia de Arias Cárdenas, cuenta con su trabajo en el Metro de Maracaibo, que es poco, pero de algo puede presumir. Es cierto que lleva años metido en política. Jorge Luis Durán Centeno, por su parte, se ha dedicado últimamente a labores diplomáticas y parece tan alejado de la realidad del Zulia que en unas elecciones de base me parece que solo un milagro determinaría que fuese candidato del chavismo a la Alcaldía de Maracaibo. Yo creo que no va a aspirar. Por allí asoman también a Ana Claro de Di Martino, lo que podría posibilitar una contienda entre mujeres. No suena mal.

Henry Ramírez ha construido su imagen sobre premisas similares a las de Juan Pablo Guanipa. También es percibido como el pobrecito, al que no le dan la oportunidad. Ha intentado deslastrarse de esa figura, sobre todo por algunas declaraciones altisonantes y opiniones en Twitter, donde son célebres sus peleas con Nora Bracho, diputada a la Asamblea Nacional por Un Nuevo Tiempo, pero en general su imagen permanece estática y no tengo muy claro si va a evolucionar a otra cosa. El ser percibido como víctima le puede ayudar en unas elecciones, pero seguro competirá con alguien que será bendecido como la opción de Arias Cárdenas, y esa es una dura cuesta que tendrá que remontar.

Como ven, cuestión de imágenes. La política no es solo discurso y trabajo, es también orientar, preparar y mirar hacia delante. Desde luego es montar y desmontar matrices de opinión, positivas y negativas, para que un determinado candidato coja impulso. Quienes se mueven con la ingenuidad de creer que todo es color de rosa pagarán los platos rotos. Imagen sin gestión no camina, en la mayoría de los casos (puede haber excepciones), pero gestión sin imagen se estrella casi siempre. Un buen gerente debe saber comunicar, y con las millones de posibilidades que hay hoy en día parece un crimen que nuestros políticos se rijan solo por el instinto y que sus equipos de prensa se limiten a pautar en programas de radio, enviar noticas a periódicos y televisoras o convocatorias a ruedas de prensa. La cosa va más allá.

Jan
06
2013
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La oposición está metida en un berenjenal

El chavismo demostró fuerza en la Asamblea Nacional. Apabulló. Se llevó por delante cualquier posibilidad de disidencia. Ni siquiera permitió una voz contraria, por muy débil que fuera. Quiso dejar en claro que aún sin el Comandante siguen siendo los duros.

Los dirigentes políticos de la oposición fueron tímidos. Tiraron al ruedo a Ismael García, a mi modo de ver no la mejor elección, y el líder de Podemos -otrora chavista- pasó con más pena que gloria, siendo interrumpido frecuentemente por los simpatizantes del oficialismo, presentes en el hemiciclo. Solo la propuesta de incluir a Carlos Berrizbeitia en la directiva de la Asamblea -esbozada por Hiram Gaviria- salvó de las nueve arepas a los opositores, que hoy jugaron a quedarse tranquilitos, con la esperanza de que así se ven más bonitos.

Lo cierto del caso es que la dirigencia de la oposición política venezolana está metida en un berenjenal bien grande, mollejúo, como decimos en Maracaibo. Me parece que buena parte de sus partidarios rechaza ese tono gris, esa posición discreta que huye de las confrontaciones y le exige más acción, convocatoria, liderazgo. Pero, por otra parte, eso es lo que precisamente espera el Gobierno nacional para arremeter con más fuerza y sacar provecho de la pelea, desviando así un tanto la atención de la enfermendad del presidente Hugo Chávez y de las disputas de liderazgo entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. ¿Qué hacer?

Mientras tanto el oficialismo apabulla, y como le dejaron abierto el terreno lo seguirá haciendo. Se apoya en las dos victorias electorales aplastantes del pasado reciente. Con esos números y si nadie les hace frente, ¿hasta dónde podrán llegar?
Jan
04
2013
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De El Propio y otras cosas

Comenzó 2013. El país está alborotado por la salud del presidente Hugo Chávez. Nos conseguimos de entrada una nación muy distinta a la del año pasado por estas fechas.

Yo también me encuentro con puestas en escena bastante diferentes. El año pasado recién empezaba a trabajar en un proyecto comunicacional que para enero de 2012 apenas era unas ideas garrapateadas en papeles y la convicción de que la cosa pintaba para mucho. Pasé diciembre metido en una oficinita entrevistando posibles candidatos para trabajar conmigo y anotando cosas. Seleccioné un grupito que tiene sorprendido a muchos, sobre todo porque no abundaban las estrellas. Había mucho potencial, ganas y juventud, eso sí.

Con esas ideas, el apoyo de mucha gente y estos muchachos nació El Propio, un periódico que con apenas ocho meses de circulación en la Gran Caracas ha pisado fuerte, con personalidad. Dirigido primordialmente a los sectores populares ha generado opiniones y críticas de todo tipo, desde aquellos que nos adoran y no ven un día sin comprar el periódico en cuaqluier quiosco, hasta quienes nos adversan y dicen odiarnos, lo que me parece absurdo, pero en fin cada quien es libre de querer o rechazar lo que considere.

El Propio es el segundo diario en ventas de Caracas, solo superado por Últimas Noticias. Circula de lunes a viernes. Tiene un estilo muy particular, definiendo su propia agenda informativa con criterios que no son los tradicionales en el mundo periodístico, y a su manera educa, informa y entretiene, acercándose de forma inédita a sus lectores, de allí su éxito. Ya hablaremos de las formas, a algunos les invito a leer El Propio, no a criticar por criticar, ni a hacerlo de memoria. Yo aprendo todos los días.

Es en este momento en el que me encuentro. Inicio el 2013 como gerente editorial de este proyecto que quiere consolidarse aún más en el gusto de los lectores. Ya no es un borrador. Ya no es un camino incierto, con potencial pero sin referencias. El Propio juega en las Grandes Ligas. Y a pesar de que nosotros no nos vemos como competencia de nadie resulta que para otros sí lo somos, ¡cosas de la vida!

Y como el año pasado dejé un poco de lado escribir aquí (y en Twitter) regreso con la intención de documentar un poco más mis opiniones. Hablemos de todo, no solo de política (a veces se vuelve tan fastidiosa que cansa). Seguramente este año dará para mucho.

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Jul
05
2012
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Un año de su muerte

El 8 de julio de 2011 falleció mi mamá. Este domingo se cumple un año de su muerte. Nos dejó un gran vacío esa mujer que supo llenar todos los espacios de la vida de la familia. Era multipresente y además lo disfrutaba. Quería que todos giraran en torno a ella y lo consiguió. Ninguno le era indiferente.

Durante seis meses padeció un tumor cerebral que bien rápido la minó en sus funciones, limitándola en una cama. Al final hasta perdió casi el habla.

Para quienes estuvimos allí cerca hubo una transformación, un asumir de a poco esa situación y entender que era la forma de trascender, que ya no era ella la dueña de lo que sucedía, que debía dejarse y esperar. Eso duró seis meses. Cuando finalmente entendió, se fue. Cuando todos entendimos, cambiaron las cosas.

Nos hace falta, claro que sí. De vez en cuando la familia echa su lloradita. No somos muy expresivos y cada uno prefiere hacerlo escondidito, encerrado en su cuarto, quizás en el baño o cuando va en el carro solo camino a alguna parte.

También tenemos la certeza de que ella está bien, ya en otras cosas. Muy pendiente de cada uno de nosotros, eso sí, como siempre lo estuvo aquí. Por eso aunque lloremos un poquito también celebraremos, porque trascendió y anda en otros menesteres, fregando a otros donde sea que esté.

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Jun
26
2012
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Con los años…

Con los años he aprendido a no ser tan dogmático. Uno va entendiendo que sabe poco y que la inmensidad del conocimiento es prácticamente inabarcable. He aprendido que cada quien tiene su trozo de verdad y que si fuéramos más flexibles quizás viviríamos más felices, mucho más tranquilos, sin el afán de defender lo que a veces es indefendible.

Los años también me han enseñado cuándo discutir y cuándo no. Y con quién hacerlo. En muchísimas oportunidades es mejor callarse la boca y dejar correr, porque ni la otra persona va a convencerse de lo que se le dice, ni ella lo va a convencer a uno de lo contrario. Ante la posibilidad de discusiones bizantinas y sin sentido es preferible cerrar la boca o evitar escribir algo que hiera innecesariamente.

He aprendido a reírme también. Lo que antes me parecía una verdad grandotota como una catedral hoy es relativizado y cuestionado, y me hace gracia cómo hubo algún momento de mi vida en que no dejaba pasar una.

Hoy me siento más cercano de la gente y más inseguro en lo que creo y pienso. No sé si con los años eso pasa, quizás porque uno empieza a evaluarse y ve que ya el conteo va en regresión y no hacia adelante. Lo cierto es que tengo menos certezas que hace unos años. Como decía Sócrates (parafraseada): “Solo sé que no sé nada”.

Written by josegremeza in: Opinión |
Jun
11
2012
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Todos somos un poco tierrúos

Cuando escucho palabras como tierrúo y tuki aplicadas a un grupo de venezolanos no puedo menos que preguntarme cuándo nos empezó a correr sangre azul o en qué momento de verdad nos empezamos a creer aquello de oligarcas.

Hasta dónde tengo entendido la gran mayoría de los que vivimos en esta tierra procedemos de gente trabajadora, generalmente de clase muy pobre, muchos además inmigrantes que huyeron de malas situaciones o de la guerra en sus respectivos países, y que algunos gracias al esfuerzo y la voluntad obtuvieron lo que tienen hoy en día. Otros, lamentablemente la gran mayoría, sigue en pobreza y aún no logran encontrar la fórmula que los mejore económicamente. Explicaciones hay a montón, unas con marca ideológica, en las que no ahondaré ahorita porque no es de mi interés.

Cualquiera de los que se jactan de tener apellidos sonoros hoy en día tiene un historial de carencias, de necesidades. Eso no debe abochornar a nadie, por lo menos eso es lo que creo. No es una mancha ser pobre. Otras cosas sí deberían avergonzarnos.

Todos los venezolanos, en todo caso, tenemos un historial de tierra por dentro. Algunos lo tienen bien escondido. A otros no les importa expresarlo. Usar solo zapatos deportivos, pintarse mechitas, llevar gorras, escuchar reggaetón o vallenato, escribir con errores ortográficos o confundir las letras al hablar no es lo que da el valor a las personas. Otras cosas son las realmente importantes, como lo decía Antoine de Saint Exupéry en El Principito: “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. Mi abuela, por ejemplo, apenas si sabía leer y escribir y fue una rolo de mujer. Igual mi mamá que solo llegó a culminar el sexto grado.

Lo que quiero decir expresar (solo eso) es que a los que nacimos en esta tierra no nos corre sangre azul por nuestras venas y que utilizar esas expresiones no nos ayudan además en nada, porque profundizan las diferencias que ninguno de nosotros queremos. Haríamos mejor en vernos y querernos. En el fondo, todos en nuestro corazón somos un poco tierrúos.

Written by josegremeza in: Opinión |
Jun
05
2012
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Sobre la educación en los medios de comunicación

Cuando oigo decir que los medios de comunicación no educan, que están destruyendo el lenguaje o que han caído en lo más bajo solo por comercializar o vender, me asaltan varios interrogantes a los que no tengo clara respuesta. Intentaré esbozar algunas ideas sueltas a ver si me hago entender. No es fácil, digo de antemano. Además el tema de por sí es escabroso, porque encontramos posiciones fijas y hay quienes no están dispuestos a ceder en su trinchera.

A ver esto de la educación. ¿Toca a los medios de comunicación educar? Se habla mucho del punto, sin embargo no pareciera que fuese un elemento primordial de la oferta. De todas formas, hay variables en la forma de educar. ¿Los reality, por ejemplo, o los llamados talk show educan? Algunos me dirán que no, que exageran la realidad, que son grotescos. ¿La doctora Nancy Álvarez, la del programa ¿Quién tiene la razón?, educa? ¿Lo hace Judith Grace en Casos de familia? Asomo solo dos programas de la televisión que convendría analizar antes de caerles encima. No soy experto en eso, así que mis opiniones solo eso son.

Yo no los veo, digo de antemano, pero mi mamá no se los pelaba, y mi suegra tampoco. Mucha gente se los come, literalmente, y les sirven de herramienta para luego conversar, emitir opiniones sobre esto o aquello. En ellos hay cosas que son rescatables y otras que pueden desecharse de inmediato, pero desde luego estamos ante una forma diferente de enseñar, que por lo menos llega más que otros espacios calificados de primera como educativos.

Hago un inciso. Es lo que ha pasado con las telenovelas. Durante mucho tiempo se les criticó, se les cayó encima. Se les dijo de todo, hasta que algunos escritores de renombre comenzaron a meterle mano al negocio. ¿Se acuerdan de José Ignacio Cabrujas? Luego aparecieron una retahíla que le siguió el ritmo. Ahora a nadie se le ocurrirá decir que Leonardo Padrón es un escritor de segunda o tercera porque se dedica a hacer telenovelas. Lo mismo que Martin Hahn o Mónica Montañez. En su época a Delia Fiallo le hicieron la vida de cuadritos.

Lo que veo es que hay formas no tradicionales en las que los medios de comunicación experimentan. Intentan además conjugar el raiting y las altas ventas publicitarias. ¿Eso es malo? No creo. Mientras más masa más mazamorra. Las cosas no están dirigidas a unos poquitos. Nuestra misión es llegar a todo el mundo. En algunos casos, la ciudadanía solo tiene esos programas de televisión o de radio, o esos periódicos, para modelar conductas, y quizás lo hacen además de una forma que no entendemos muy bien.

Suficiente por ahora. Ya más adelante seguiré con el tema. Hay unas cuantas cosas que me gustaría poner por escrito.

Written by josegremeza in: Opinión | Tags:
May
30
2012
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Echarle pichón

David Concepción me sirve para ejemplificar el tipo de trabajador con el que uno quisiera contar, así cometa muchos errores. Para mí ha sido prototipo de fajador, que no da por perdido nada, que se atreve, que intenta llegar más allá, del que le echa pichón. Seguro hoy en día uno buscaría algunos otros ejemplos en el beisbol, que existen, pero permítaseme seguir acudiendo a David, uno de los ídolos de mi infancia.

Soy fanático de los Tigres de Aragua. Mi apasionamiento comenzó en 1972, año en que ganaron su primer título de la pelota venezolana. David Concepción era el motor de ese equipo. Era el Miguel Cabrera de la época, para que me entiendan los más chamos. A Miguelito le falta recorrer todavía, pero si sigue en el camino seguramente superará a Concepción.

David fue un brillantísimo shortstop. Jugó al más alto nivel en las Grandes Ligas y perteneció a la llamada “Maquinaria Roja”, un súper equipazo que dominó en los años 70. Estuvo al lado de grandes luminarias y se convirtió en una referencia fundamental para quienes querían hablar de los campocorto.

En esos años había otro shortstop muy destacado. Era Larry Bowa. Concepción ganó cinco guantes de oro. Bowa obtuvo dos. Sin embargo, cuando uno se va a los porcentajes de fildeo el criollo tuvo .971 en 19 campañas mientras que el gringo cerró con .980 en 16 temporadas. Concepción cometió 311 errores mientras que Bowa finalizó con 211 pecados. El venezolano superó al estadounidense tan solo en las campañas de 1975, 1977, 1980 y 1984.

Yo trato de explicar el por qué Bowa tuvo mejor porcentaje de fildeo y señalo que es porque se esforzaba menos que el criollo, a mi modo de ver. Yo vi a Concepción realizando jugadas espectaculares que terminaban con un disparo forzado, por lo que al final le acreditaban el error. Era impresionante. Su manager, Sparky Anderson, lo adoraba por eso. Era un fajador. Por eso se consolidó con un equipo como los Rojos de Cincinnati, un conjunto lleno de estelares jugadores, varios de los cuales después han llegado al Salón de la Fama.

Bowa era un jugador promedio. Realizaba las jugadas de rutina, pero no recuerdo que fuese mucho más allá. Por eso las estadísticas lo apoyaban, en ellas no aparecían esas jugadas imposibles que realizaba el venezolano, a las que nos acostumbró en esos años dorados.

Laboralmente prefiero al arriesgado, al que quiere llegar más allá, sobre el trabajador promedio. Yo he intentado en mi vida ser así. Estoy satisfecho de lo que he logrado. David Concepción sigue siendo un gran ejemplo para mí, por eso me refiero a él a pesar de los años que ya han pasado.

Written by josegremeza in: Opinión | Tags:
May
27
2012
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Escuchar a la gente

Yo confieso que en los años 80 leí mucho de Teología de la Liberación. Me acerqué a esos autores gracias a algunos compañeros que le metían a la revolución. Por mis manos pasaron los libros de Leonardo y Clodovis Boff, Hugo Assmann, Jon Sobrino, Ignacio Ellacuría (uno de los curas que mataron en El Salvador) y Gustavo Gutiérrez, el más destacado de todos y a quien consideraron el padre de esta forma de hacer teología.

Después de muchos años volví a comprar el libro Teología de la Liberación, de Gustavo Gutiérrez, que es como el primer compendio, y que sirvió de guía a muchos que después se empeñaron en sacarle punta a esta teoría. Varios de los que leyeron ávidamente estos textos terminaron tratando de ver cómo podían conjugarse las teorías de Marx y las enseñanzas de Jesucristo. En esa época juvenil queríamos cambiar el mundo. Tratábamos de entender lo que pasaba en el país, con lo que no estábamos de acuerdo, y creíamos que las ideas de Marx eran las más adecuadas para transformar la realidad.

Una de las cosas que aprendí de esos años fue que a la gente había que escucharla. Muchos años después me lo he repetido al hacer periodismo. Y me lo han vuelto a recordar los grandes, para quienes un pedacito de la crisis que sufren los periódicos se debe a que se han olvidado de sus lectores, los han sacado de su agenda y se han creído que están por encima del bien y el mal. En Europa es evidente, se ve en Estados Unidos y en América Latina se siente ya con relativa fuerza.

Escuchar a la gente, he ahí la fórmula. Hacerse cercanos y conectar. Si no se logra, otro lo hará y vendrán nuevas formas de hacer periodismo. Para algunos es más complicado, incluso de entender. Yo solo trato de ubicarme en este mundo cambiante y tratar cada día de dar una nueva respuesta que incluya a los lectores, a quienes quiero llegar, con quienes quiero conectar. Por ahora no sé explicarme mejor, quizás más adelante.

Written by josegremeza in: Opinión | Tags: , ,

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